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martes, 8 de diciembre de 2020

La giornata balorda - Mauro Bolognini (1960)

TITULO ORIGINAL
La giornata balorda
AÑO
1960
IDIOMA
Italiano
SUBTÍTULOS
Español (Separados)
DURACIÓN
76 min.
PAÍS
Italia
DIRECCIÓN
Mauro Bolognini
GUIÓN
Alberto Moravia, Pier Paolo Pasolini, Marco Visconti (Novela: Alberto Moravia)
MÚSICA
Piero Piccioni
FOTOGRAFÍA
Aldo Scavarda (B&W)
REPARTO
Jean Sorel, Lea Massari, Jeanne Valérie, Rik Battaglia, Valeria Ciangottini, Isabelle Corey, Paolo Stoppa, Marcella Valeri, Luigi Giacosi, Enrico Glori
PRODUCTORA
Coproducción Italia-Francia; Eurointer, Produzioni Intercontinentali, Transcontinental Films
GÉNERO
Drama | Neorrealismo

Sinopsis
Guapo, barriobajero, romano, de 20 años, desempleado, y con un hijo de 20 días y con la abuela para cuidarlo, Davide pasa el día buscando trabajo, en el que será un día de locura. Inspirado en "Racconti romani" (1954) y en "Nuovi racconti romani" (1959) de Alberto Moravia. (FILMAFFINITY)

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Davide es un joven desempleado de los suburbios de Roma que, a pesar de tener tan solo veinte años, acaba de ser padre y necesita urgentemente encontrar un trabajo. La madre del bebé es su vecina Ivana, también muy joven. Los dos se aman y piensan en casarse, pero no tienen dinero.
Davide, agobiado por la necesidad, acude primero a un tío suyo, un hombre de pocos escrúpulos, que tiene un negocio de dudosa legalidad; luego se encuentra con una antigua amiga, Marina, que ahora ejerce la prostitución, y que mediante el chantaje, le consigue un trabajo de portero que no dura nada.
Davide entra en contacto con Romani, un comerciante de petróleo, pero el trabajo solo dura unas horas. Tampoco conseguirá nada tras sus encuentros con el poco fiable Moglie, con el oscuro Scardamazzi, ni con la prostituta Sabina.
A Davide nadie parece tomarle en serio hasta que, en la playa, se encuentra con Freja, una atractiva y madura mujer aburrida de su esposo, con ganas de correr una aventura y sentirse aún deseable. Para Freja, conquistar a un joven atractivo como Davide es una oportunidad para salir de la monotonía y para Davide la posibilidad de ganarse unas liras. Pero la aventura dura muy poco y cuando llega la noche, Davide está abatido y desmoralizado por llegar sin nada a casa.
Mientras pasea cabizbajo evocando las escenas del día, de pronto recuerda que mientras buscaba un lugar tranquilo para pasar el rato con Marina, se encontraron en un piso un féretro con el cuerpo expuesto de un hombre fallecido el día anterior; en uno de sus dedos lucía un anillo de gran valor. En la apremiante situación en la que se encuentra, robarlo sería una solución a sus problemas más acuciantes; así que se dirige hacia la casa del muerto y se pone manos a la obra.

Curiosidades
-Esta es la cuarta y última película en la que colaboraron Mauro Bolognini y Pier Paolo Pasolini antes del debut de éste como director.
-Poco después de su estreno, el Comité para la Revisión Teatral del Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales de Italia arremetió violentamente contra la película acusándola de obscenidad; denunciaba principalmente la escena en la que el protagonista roba el anillo al hombre muerto. Además, Bolognini daba mala imagen del país mostrando graves escándalos de corrupción, como el fraude alimentario con grasa de caballo. El director y los guionistas Moravia y Pasolini fueron denunciados judicialmente.
El ministro Tupini ordenó la incautación de la película en todo el territorio italiano.
Para permitir su proyección y tras seis meses de negociación con los censores, los 102 minutos originales quedaron reducidos a 80 después de exigir que se eliminarán las siguientes escenas y frases:
1) Escena en la que Davide y Marina se abrazan en la habitación donde se encuentra el cadáver.
2) Escena en la que Marina se insinúa a David quitándose la camisa en la terraza.
3) Escena en la que Davide y Freja yacen en el bosque y comienzan a desvestirse.
4) Acortar la escena donde permanecen acostados juntos después de haber tenido sexo.
5) En la canción, eliminar la frase "...si tu madre es prostituta, eres una hija de puta...”
6) Eliminar la conversación entre Freja y Davide: "...¿te gustan las mujeres de tu edad o las putas?"
https://pizarradelespectador.blogspot.com/2019/07/cine-neorrealista-costumbrista-italiano_12.html

 
 
1960 supuso una de las cimas del cine italiano, con exponentes que han logrado pasar al conjunto de una producción europea, que por otro lado se encontraba en plena efervescencia dentro del contraste de sus exponentes más o menos clásicos y / o académicos –con la injusta mirada peyorativa que entonces se proyectó sobre ellos-, con la eclosión de las nuevas olas. En medio de ambas vertientes podemos establecer un título como LA GIORNATA BALORDA (1960), nueva muestra del magnífico momento que en esos años vivía la obra de Mauro Bolognini, un cineasta que años después se fue marchitando, inmerso de modas visuales que lo anularon por completo. Sin embargo, es muy interesante ir recuperando la obra de sus primeros años, para valorar una obra parcial llena de interés, en la que el título que nos ocupa ofrece atractivos suficientes, al tiempo que podemos ver en sus imágenes y en su propia atmósfera, referencia e incluso elementos que la ligan con esa riqueza y variedad que el cine italiano desplegaba en aquellos momentos.

Cierto es que LA GIORNATA BALORDA supone la última de las cuatro colaboraciones que Bolognini mantuvo con el ya casi debutante cineasta Pier Paolo Pasolini. Se percibe dicha presencia en el aporte de la descripción de sombríos exteriores urbanos, o el protagonismo de ese ragazzi que en esta ocasión encarna el francés Jean Sorel, siempre tan limitado de recursos, quizá incluso alejado del arquetipo que muy poco después aportaría el mismo Pasolini en su trayectoria como director, pero que ofrece en la película la fuerza de esa belleza física carente de una superior cualidad, capaz solo con ello de aparecer como catalizador de bajos instintos. La película se inicia con un lento y extraño travelling, punteado por el sombrío fondo sonoro de Piero Picioni. El movimiento de cámara describe la alienación existente en unos bloques de viviendas, atestados por familias obreras. Pese a su relativa cercanía nos encontramos ante unas edificaciones envejecidas, en donde las mammas cuidan de sus hijos e incluso sus nietos. En una de sus viviendas reside el joven y atractivo David Saraceno (Sorel). Un muchacho que apenas demuestra interés por establecerse en la vida, pese a que es padre de un pequeño, perteneciente a una familia de la que es vecino, no pudiendo por sus escasas posibilidades casarse con la madre del pequeño e incluso bautizar al mismo.

Sencillo punto de partida, a partir del cual David se lanzará a la búsqueda de trabajo, iniciando con ello un casi kafkiano recorrido por una Roma que se contradice entre un pasado dominado por la decrepitud, y un atisbo de progreso que parece chirriar en una sociedad que, en el fondo se resiste a evolucionar, quedándose anclada en todos sus vicios. Podremos ver una amplia gama de burócratas que tratarán al muchacho con total indiferencia. A usureros –el tío del protagonista-, que se enriquecen explotando a jóvenes obreros, a funcionarios –como el encarnado por Paolo Stoppa-, que envuelven bajo su aparentemente correcto comportamiento, una doble moral, no dudando en contratar a prostitutas cuando su esposa se encuentra viviendo jornadas de playa. A empresarios que se enriquecen sin escrúpulos, con prácticas delictivas, que incluso ponen en tela de juicio la salud de la ciudadanía. En medio de este vasto paraje, en el que no se deja títere con cabeza, David irá discurriendo casi como un inocente director de orquesta, mostrando al espectador en su recorrido de apenas una jornada, toda una mirada sombría y pesimista en torno a la sociedad italiana del momento, inserta en esa milenaria ciudad llena de contradicciones.

Antes señalaba la importancia de la presencia de Pasolini en los créditos argumentales de LA GIORNATA BALORDA. No obstante, en el film de Bolognini aparece de forma más acusada la impronta de Alberto Moravia, autor de la novela en la que se basa la película, al tiempo que coautor del guión junto al citado Pasolini y Marco Visconti. Esa aura sombría, casi existencial, que se extiende a lo largo y ancho del metraje, preside las andanzas de este joven que ejerce casi como un corpúsculo molesto y de rara integridad –pese a su abierto carácter dilettanti-, en un contexto de exasperante podredumbre moral y ética. Es por ello que este relato en el que se deja de lado un seguimiento argumental, por el contrario, en todo momento se busca –y se logra en numerosas ocasiones-, un aura descriptiva, recorriendo la cámara junto a su protagonista. Ello nos permitirá asistir el contraste entre frías viviendas de nueva creación y viejas y apenas cuidadas casas señoriales romanas. La cámara de Bolognini asumirá cierta herencia del cine de Antonioni, a la hora de mostrar esa alienación colectiva de ciudadanos que acceden a las oficinas burocráticas. A esas playas a las que acuden mujeres acomodadas que quedarán hechizadas por el atractivo de David, y en donde conocerá la vigorosa personalidad de Freya (la carismática Lea Massari), ligada a ese jefe al que ha quedado unido como extraño y poco justificado ayudante del conductor de camión que transporta ese aceite adulterado.

Toda una descripción que aparece desoladora en su conjunto, y en la que no podremos quitarnos de la memoria la imagen de ese hombre influyente que ha muerto, y se encuentra expuesto en un túmulo funerario totalmente solo, en el lugar que fue su residencia. Una imagen de extraña textura que domina sobre el conjunto del film, y a la que se recurrirá en unos innecesarios planos casi finales, justificando la entrega de dinero de Freya a David. Será el detonante para que este pueda acceder a ese puesto de trabajo en propiedad –quizá una manera de proseguir en su holgazanería- y, con ello, casarse con la madre de su pequeño, al que muy pronto bautizará. Un aparente happy end, que será subvertido con la cámara de Bolognini al despedir el metraje con un plano opuesto al que ha abierto esta película, alejando a sus protagonistas de ese entorno alienante y desesperanzado. Perfecta alegoría de un entorno asfixiante y carente de asideros. Un auténtico panorama de mediocridad, en esa situación marcada entre progreso y apego a los peores vicios de comportamiento de una sociedad como la italiana, que en numerosas ocasiones tuvo una adecuada plasmación fílmica. Ocioso sería reseñar exponentes de especial significación que, desde un género u otro, supieron trasladar una particular visión de la compleja sociedad de aquel país tan cercano al nuestro. Lo que importa, lo pertinente en este caso, es consignar décadas después, como el hoy olvidado Mauro Bolognini supo situarse, en aquellos brillantes años de su carrera, en un lugar de privilegio ninguneado hasta nuestros días, y que esperamos le sea justamente restituido. Nunca es tarde.
https://thecinema.blogia.com/2015/072401-la-giornata-balorda-1960-mauro-bolognini-.php


Prendendo spunto da alcuni racconti di Alberto Moravia, l’architetto e regista pistoiese Mauro Bolognini, racconta una storia fuori dal contesto del boom economico. Il soggetto è tratto per la precisione da “Il naso” (Racconti romani) e “La raccomandazione” (Nuovi racconti romani). È la storia di un ragazzo che fa di tutto per trovare una raccomandazione e poi un lavoro e non riuscendoci ruberà un anello ad un morto. “Non ho fatto male ad anima viva” così dirà alla fine del film.
Con questa pellicola il regista e i due sceneggiatori Pasolini e Moravia rischieranno la galera. Infatti la censura si scagliò violentemente sul film accusato di oscenità. All’epoca l’anticonformismo veniva ripagato in questo modo. Cosa c’era di sconveniente nel film rimasto invisibile per decenni? La censura ebbe a ridire sulla scena in cui il protagonista ruba l’anello ad un morto, come nella novella di Boccaccio. Non solo, ma anche perchè si alludeva alla frode alimentare dell’olio fatto col grasso di cavallo. Fu tale ministro Tupini ad ordinarne il sequestro su tutto il territorio nazionale.

Bolognini veniva da pellicole tardo neorealiste e da film sul varietà. Aveva diretto, all’indomani della legge Merlin, Totò e Peppino in Arrangiatevi! Con La notte brava, forse il suo film migliore, descrisse il degrado delle borgate della periferia romana, anche qui Pasolini era co-sceneggiatore e si sente. Nel 1960 invece diresse Il Bell’Antonio, forse più calligrafico e viscontiano. Il film La corruzione sarà successivamente un’altra punta della poetica di Bolognini.

Ritornando a La giornata balorda è importante annotare un aneddoto, sembrerebbe infatti che proprio dalla visione di quest’opera, Paul Morrissey si ispirerà per girare nel ’68 il film Flesh.
Bolognini ci mostra in pieno boom economico, un periodo per molti aspetti “florido” e ottimista che le cose non andavano proprio come venivano mostrate. C’era già tutta la corruzione, lo scandalo, la noia, l’arrivismo e la rassegnazione di una Roma cinica e intrallazzona. Protagonista Jean Sorel, insieme alla bellissima Lea Massari.

Bolognini è stato un regista con un enorme senso estetico e tecnico-figurativo ed un gusto personale per la messinscena. Bellissimo il piano sequenza iniziale che chissà perché mi ha ricordato un virtuoso film cubano dello stesso anno: Soy Cuba. Bellissimo poi il tema musicale di Bruno Martino e Piero Piccioni. Come tanti altri registi, Bolognini è venuto fuori in anni in cui la critica ufficiale aveva occhi soltanto per Fellini, Antonioni e Visconti. La sua opera forse andrebbe ancor meglio riscoperta e approfondita.
Alex Superretro
http://www.terzapagina.it/2014/11/balorda/


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